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martes, 14 de mayo de 2013

Jóvenes de ETIS visitaron la Feria del Libro en su último día de exposición



Ayer, 13 de mayo, 33 jóvenes que integran el programa de Grupos Juveniles de ETIS en Zona Norte, visitaron junto a sus coordinadores la Feria Internacional del Libro en Buenos Aires, en su 39º edición.

La salida tuvo como objetivos cruzar los límites del barrio para conocer un evento cultural de tan magnitud e importancia, con muchos espacios dirigidos especialmente a los jóvenes. También fue parte del propósito de la visita, apreciar la diversidad en la oferta de la lectura y desmitificar la imagen del libro como aburrido y sin interés. Acercar a los chicos al mundo del lector, un lugar con muchas oportunidades que no tiene fronteras en cuanto a gustos y preferencias. Un mundo que abre puertas, que crea caminos divergentes y que contribuye a la creación de los sueños y al encuentro de aquello que cada uno busca en la vida, y con mayor énfasis en los años de la adolescencia.

En este sentido Maby, coordinadora del grupo juvenil del barrio Delfino, opina: “Desde mi criterio, las salidas en general tienen un efecto educativo expeditivo, muchos de los jóvenes no tienen posibilidades de salidas grupales y para ellos es valioso el aprendizaje en cuanto a cómo viajar y dónde viajar, cómo comportarse y demás actitudes. Esta salida en particular desmitificó el concepto de: “¡Ah! ¡Seguro que tenemos que leer!” Lo disfrutaron mucho.”

Así Dorita, coordinadora del barrio Delfino, también evalúa la salida: “Pienso que es positiva la experiencia de salir en grupo, pues se comparte tiempo junto y conocen lugares nuevos para los chicos. Si bien algunos no se entusiasmaron al principio, luego se engancharon y lo pasamos bien. ¡Ya planean la próxima visita!

Libros como Puentes fue el slogan de esta edición de la Feria del Libro. Y nosotros, desde nuestras organizaciones que creen en los jóvenes como agentes de cambio social, agregamos: libros como puentes hacia la creación de nuevas oportunidades de desarrollo personal y comunitario. 

Puentes hacia lugares desconocidos pero necesarios en la lucha por un mundo más comprometido con su entorno social.

By: Gisella Saldeña
 

viernes, 10 de mayo de 2013

Un día como hoy, 11 de mayo de 1974, era asesinado el Padre Carlos Mugica.


Por Horacio Ríos
El mártir que vive en el alma del pueblo
El padre Carlos Mugica fue un paradigma de su tiempo, a la vez que una contradicción en sí mismo. Hijo de una familia de clase alta, ofrendó su vida por los más humildes, incluso conociendo de antemano que ésa era una posibilidad demasiado cercana. Para servirles, renunció a una prometedora carrera en el seno de la iglesia, que podría haberlo llevado a las más altas jerarquías, ya que era un hombre de brillante inteligencia. Pero eso no era todo: era un cura peronista que trabajaba en el Barrio Comunicaciones, hoy Villa 31. Vivió sin miedo y sin pedir nada para sí mismo. Lo asesinó un matón a sueldo, en el que algunos creyeron reconocer al comisario de la Policía Federal Rodolfo Almirón. Después de 30 años, para desmentir a sus asesinos, Mugica sigue siendo recordado como lo que fue: un cura como los que prefería otro mártir de aquellos tiempos, el "Chacho" Angelelli: "con una oreja en el Evangelio y la otra en el pueblo"


El que luego sería el padre Carlos Mugica nació en Buenos Aires el 7 de octubre de 1930, en el seno de una familia de clase alta. Su padre, Adolfo Mugica, fue diputado conservador entre 1938 y 1942 y posteriormente, en 1961, ministro de Relaciones Exteriores, durante la presidencia de Arturo Frondizi. Por otra parte su madre, Carmen Echagüe, pertenecía a una familia de ricos estancieros bonaerenses.
En 1949 comenzó la carrera de derecho –de la que cursó sólo dos años- en la Universidad de Buenos Aires. En 1950 viajó con varios sacerdotes y con su amigo Alejandro Mayol a Europa, donde comenzó a madurar su vocación sacerdotal. En marzo de 1952, a los 21 años ingresó al seminario para iniciar su carrera sacerdotal. 

Finalmente se ordenó como sacerdote en 1959, pocos años después de haber participado –según sus propias palabras- "del júbilo orgiástico de la oligarquía por la caída de Perón". Pero Mugica también sabía reconocer sus contradicciones. Relataba que en una ocasión, caminando por un pasillo oscuro de un conventillo, vio una leyenda escrita en la pared que lo conmovió profundamente:"Sin Perón no hay Patria ni Dios. Abajo los cuervos". Los cuervos eran los curas. Quizás en ese momento supo que si permanecía en el lugar de siempre, seguiría estando en la vereda de enfrente de "la gente humilde".

Después de ordenarse, sirvió en la diócesis de Reconquista y luego colaboró con el cardenal primado de Argentina, Antonio Caggiano, en lo que parecía ser el comienzo de una prometedora carrera eclesiástica. Pero ya en sus primeros destinos como sacerdote tuvo problemas. El propio Mugica recordaba uno de sus primeros tropezones con humor: "Creo que la misión del sacerdote es evangelizar a los pobres... e interpelar a los ricos. Y bueno, llega un momento en que los ricos no quieren que se les predique más, como sucedió en el Socorro cuando me echaron las señoras gordas que le fueron a decir al párroco que yo hacía política en la misa".

Años después, en 1966, se encontró en una misión en Santa Fe, a los que serían luego los fundadores de la organización Montoneros Carlos Ramus, Fernando Abal Medina y Mario Firmenich, a los que ya conocía de cuando estaba destinado en la pastoral para los jóvenes en el Colegio Nacional de Buenos Aires. Esta relación los influenció a todos ellos y les sirvió para tomar por el hasta entonces impensado camino de la lucha y del compromiso con los sectores más humildes de la sociedad.
Su encendida y pública defensa del peronismo, como asimismo la frecuencia con que en sus discursos citaba al Che Guevara, a Mao y a Camilo Torres y otros, le trajeron al padre Carlos abiertos, y cada vez más frecuentes, choques con el arzobispo Juan Carlos Aramburu.
En los tiempos en los que nacía la dictadura militar que encabezó el malhadado general Juan Carlos Onganía, durante la cual se agudizarían hasta límites intolerables las contradicciones entre el Ejército y el pueblo argentino; entre los intereses de la Patria y los del imperio; entre una Iglesia cómplice de la dictadura y los sacerdotes que, sin grandilocuencia pero con firmeza, buscaban, como Camilo Torres, el camino de la liberación, encontró Carlos Francisco Sergio Mugica Echagüe –tal su nombre completo de "niño bien- su destino.
El año 1968 fue decisivo en la vida del padre Mugica. Viajó a Francia para estudiar Epistemología y Comunicación Social; profundizó su amistad con el padre Rolando Concatti –uno de los fundadores del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo- y viajó a Madrid, donde conoció al General Juan Domingo Perón.

Estando en París se enteró de la fundación del Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo. Inmediatamente, con la presteza de los que saben que han encontrado su destino, adhirió a él. También comenzó a colaborar con el Equipo Intervillas que creó en ese año decisivo el padre Jorge Goñi.

Al volver de la capital francesa se encontró con que el padre Julio Triviño –un cura situado ideológicamente en sus antípodas- lo había reemplazado como capellán de las monjas del Colegio Malinkrodt. Claro que el cambio que habían decidido las monjas no era inocente ni casual. Triviño, un conspicuo representante de la línea conservadora de la iglesia argentina era también, para que no estuviera ausente la coherencia, capellán castrense.
El destino comenzaba a alcanzar a Mugica. Los padres asuncionistas, que estaban a cargo de la parroquia de San Martín de Tours –otra de las iglesias en las que se refugiaban los ideólogos de todas las dictaduras pasadas y futuras-, habían decidido abrir una capilla en la villa de Retiro y le ofrecieron al joven sacerdote que se hiciera cargo de ese trabajo, que aceptó alborozadamente.
Lejos estaba ya Mugica de aquel joven sacerdote de buena cuna que hollaba los pasillos de la Curia, y que daba los primeros pasos de una brillante carrera eclesiástica. De habérselo propuesto, posiblemente hoy existiría en la nómina de la iglesia algún obispo o cardenal llamado Carlos Mugica, que entregaría su anillo a los fieles para ser besado y que luego pontificarían contra el peronismo. 
En el Barrio Comunicaciones levantó la parroquia Cristo Obrero, en la que ejerció su compromiso hasta el día de su asesinato. Al mismo tiempo, colaboraba con su gran amigo, el padre Jorge Vernazza, como vicario de la parroquia San Francisco Solano.

También por esos tiempos su poderosa intelectualidad se convirtió en faro desde la cátedra de Teología en la Universidad de El Salvador y desde las que dictaba en las facultades de Ciencias Económicas, de Derecho y de Ciencias Políticas.

El compromiso con los pobres que asumió el Movimiento de Sacerdotes para el Tercer Mundo, entretanto, chocaba de frente con la prohibición estricta de manifestarse políticamente, decidida por el arzobispo coadjutor de Buenos Aires, Juan Carlos Aramburu, decidido más que nunca a mantener a la iglesia alineada con el poder. Por supuesto que Aramburu jamás se opuso a las efusiones ideológicas de los curas que tomaban el té en las mansiones de San Isidro o de Barrio Norte, incluido él mismo. Desde su retiro, el antiguo prelado amigo del poder ve pasar sus días en una opulenta mansión de la calle La Pampa, cercana a las de sus amigos de la Avenida Melián, ostentadores de una riqueza que habita muy lejos de la gente que fue el motivo de los desvelos del padre Mugica.

Pero aquellos años exigían definiciones. La violencia que ejercía la dictadura se tornaba más indecente a medida que su poder era cuestionado con más decisión por las organizaciones populares, que tampoco desistían de utilizar la violencia revolucionaria. Uno de los amigos más cercanos de Mugica, el padre Alberto Carbone, fue encarcelado tras la muerte del ex dictador Pedro Eugenio Aramburu a manos de la organización peronista Montoneros.

La apasionada defensa de su amigo, su antigua cercanía con los fundadores de la mítica organización guerrillera y su actitud frente a la violencia popular que, al negarse a condenarla, la dictadura consideró "poco clara", provocaron también su encarcelamiento.
Los periódicos "La Razón" y "La Nueva Provincia" cuestionaron con dureza a Mugica por su "justificación de la violencia que se ha desatado en el país". Claro, que para esos personeros de oscuros intereses no habían existido ni la Semana Trágica, ni los bombardeos de Plaza de Mayo, ni la furiosa represión del Plan Conintes, ni nada. La violencia la habían desatado –en su particular concepción- los peronistas, que hasta ese tiempo sólo habían sufrido represión, humillación y muerte. 

Las homilías del padre Mugica y de todos los sacerdotes del MSTM eran grabadas por los servicios, colocándolos casi en una situación de blancos móviles. Aramburu –el arzobispo- le propuso varias veces a Mugica que abandonara el sacerdocio. Mugica rechazó el ofrecimiento, aunque esta situación lo angustiaba fuertemente. "Espero, en Dios, no verme forzado jamás a abandonar el sacerdocio, aunque deba resistir infinitas presiones", definió alguna vez, con la claridad de siempre.


Tras la asunción de gobierno popular, el 25 de mayo de 1973, Mugica aceptó un cargo –no rentado- de asesor del Ministerio de Bienestar Social, aunque luego se desvinculó de él por sus discrepancias con el ministro José López Rega, que luego tendría el dudoso honor de ser el fundador de la no menos dudosamente célebre "Triple A". La explicación de Mugica fue sabiamente sencilla: "no había comunicación entre el ministerio y los villeros".
De todos modos, comenzaron a tomar cuerpo otras preocupaciones para el sacerdote: una noche, ante algunos colaboradores del Barrio Comunicaciones, manifestó que "López Rega me va a matar". Pero por esos días le había dicho a un periodista que "no tengo miedo de morir. De lo único que tengo miedo es de que el arzobispo me eche de la Iglesia"

En 1974 apareció el disco "Misa para el Tercer Mundo", en el que el Grupo Vocal Argentino cantaba –sobre textos escritos por el propio Mugica– ritmos argentinos, africanos y asiáticos. Como premio, tiempo después, un hombre poco afecto al arte y a la generosidad, el ministro del interior de Isabel Perón Alfredo Rocamora, mandó destruir miles de ejemplares de esa obra.
Las amenazas de muerte se multiplicaban sobre la humanidad de Mugica. La revista seudoperonista, "El Caudillo", se preguntaba –con una sorna no exenta de estupidez– si "está al servicio de los pobres o tiene a los pobres a su servicio", a la vez que lo acusaba –con la misma supina estupidez– de "bolche". 

El 11 de mayo de 1974, el padre Carlos Mugica cumplió con algunas de sus rutinas habituales. A las ocho y cuarto de la noche, después de celebrar misa en la iglesia de San Francisco Solano –situada en la calle Zelada 4771, en el barrio de Villa Luro–, se disponía a subir a su humilde Renault 4-L, cuando un triste personaje –en el que algunos testigos creyeron reconocer al comisario Rodolfo Eduardo Almirón, el jefe de la "Triple A" lopezrreguista– bajó de un auto y le pegó cinco tiros en el abdomen y en el pulmón. El tiro de gracia se lo dio en la espalda. Una manera infame de acabar con la vida de un hombre digno, que siempre respetó antes que nada su mandato interior, ese que nacía de su pueblo y que se prolongaba luego en su propia voz.

El sacerdote fue enterrado posteriormente en el cementerio de Recoleta, hasta que en 1999, en un acto de justicia, sus restos fueron trasladados a la Parroquia Cristo Obrero, en el Barrio Comunicaciones, donde amó y fue amado sin condiciones, que hoy –tiempos crueles- es conocido como la Villa 31. 

Desde entonces, Mugica, para contradecir a sus asesinos, habita en un territorio del que jamás será desalojado: el corazón de su pueblo. Un lugar que comparte con muy pocos, entre los que pueden contarse sus amados Juan Domingo Perón, la abanderada de los humildes, Evita y el también mártir obispo de La Rioja, monseñor Enrique Angelelli.

Fuente: Diario de Cartas | www.elortiba.org


[Imagen de la Muestra Pensamiento y Compromiso Nacional, Palais de Glace, Buenos Aires 17 de marzo - 10 de abril 2011]

jueves, 9 de mayo de 2013

1er Congreso de Cultura Viva Comunitaria - Celebración y Futura

 







1er Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria
Celebración y Futuro

A más de 12 años de la realización del Foro Social Mundial, Latinoamérica sigue siendo el escenario de novedades y procesos políticos muy novedosos capaces de alentar en todo el mundo la esperanza de una nueva sociedad, que supere y trascienda al capitalismo dominante. Aunque aún es una incógnita cómo será tratado por los medios de comunicación masivos  y globales, es indudable que el 1er Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria, que se va a realizar a mediados de Mayo en la ciudad de La Paz, Bolivia, se convertirá en otro hecho de magnitudes históricas. Las redes sociales ya lo están preanunciando como una suerte de terremoto festivo global en el campo de la cultura y el espacio público ciudadano.

Se espera que lleguen a la capital latinoamericana cerca de 2 mil activistas, varones y mujeres, en su mayoría jóvenes, integrantes de colectivos artísticos y de comunicación popular de todos los países del continente (grupos que vienen desde México DF, Medellín, San Pablo o Tierra del Fuego), provenientes de Redes y Organizaciones  de la Cultura Viva Comunitaria (Centros Culturales, Bibliotecas Populares, de Teatro Comunitario, colectivos de muralismo, arte callejero, Circo social, Música, Danza, Cultura Digital, Software Libre, Hip-hop, Radios y canales de TV comunitaria, Puntos de Cultura, Escuelas populares de Arte y transformación social, entre otras).

Lo que venía organizándose como un evento importante, ha ido tomando características épicas, porque se descuenta que en las movilizaciones y caravanas culturales previstas, la participación popular de la población de La Paz (que bulle de comparsas y expresiones de arte callejero urbanas y de pueblos originarios) puede ser altamente masiva; un vistazo a los tradicionales festejos de los Carnavales de Oruro o La Paz sirven como muestra.

Es necesario detenerse en el tema de las Caravanas; si quien lee estas líneas cree que todos los integrantes de los colectivos que asisten al Congreso vendrán por medio de transportes públicos aéreos o terrestres, se equivoca. Cerca de 700 llegarán en 5 “Caravanas” (provenientes del sur: Argentina, Uruguay y Paraguay; de Brasil, de Lima, de Colombia y Costa Rica!) formadas por Carrozas, escenarios ambulantes y vehículos decorados por artistas populares comunitarios de todo el continente. Es la corporización de una “road movie” alucinante, plagada de símbolos impactantes de la Cultura Popular, como es el caso de La Gran Marcha de los Muñecones de Lima, que participarán también de este Encuentro.

En el transcurso del último mes, por fuera de lo planificado previamente, se han incorporado a la programación del evento un Encuentro Latinoamericano de Hip Hop, una mesa de Universidades Latinoamericanas, un Festival de Cine y Lenguajes Audiovisuales y hasta un Encuentro sobre los procesos Constituyentes en el continente ligados a los movimientos culturales. Pero esto es sólo el comienzo.

El gobierno del Estado Plurinacional de Bolivia, en la figura del Presidente Evo Morales, va a participar del evento y ya se habla del lanzamiento de la primera “Política Pública” nacional de apoyo a las Culturas Vivas Comunitarias en Bolivia, justamente el día Mundial de la Diversidad Cultural, el 21 de Mayo.

¿Cuáles han sido las claves para que este Congreso concitara tantas expectativas y esperanzas? ¿Qué perspectivas pueden abrirse en los debates sobre la Cultura Popular, la participación y los modelos de Desarrollo que están en discusión en el continente?






Una realidad que florece

Las organizaciones y colectivos culturales comunitarios en Latinoamérica son ya una realidad inocultable y presente. Se estima que son más de 120 mil en todo el continente, ya se traten de  radios, grupos de teatro, fanzines, museos barriales, bibliotecas, fiestas populares, circo...no existe ningún lugar en el continente, ya sea una gran ciudad o una pequeña comarca o paraje, en donde no existan estos grupos activos que, a través del juego de la creación cultural o comunicacional, buscan conmover el espacio público de sus lugares y convocar a la participación. Pueden ser pueblos originarios, o grupos suburbanos, jóvenes o abuelos, pero tienen en común que su acción no persigue fines de lucro, lo hacen por el solo gusto de celebrar la proximidad con los otros. Y lo logran. Más de 200 millones de latinoamericanos participan de estas actividades culturales comunitarias en repetidas ocasiones durante cada año.

Uniendo y mezclando

En el continente, frente a la indiferencia de los sistemas instituidos de la Cultura, los procesos de articulación de estos colectivos fueron adquiriendo una mirada común; y en los últimos años, esa visión se hizo más nítida y provocadora. Es que, sin importar el lenguaje que cada iniciativa utiliza, todas comparten su carácter de ser expresiones colectivas y culturales de una sociabilidad distinta. Las distintas y novedosas redes dieron forma a la Plataforma Puente Cultura Viva Comunitaria, que centró sus esfuerzos en dar cuerpo a una campaña continental que señale que estos grupos deben ser reconocidos por la esfera de lo estatal, y ser objetos del apoyo público y económico de los gobiernos. Como dicen sus documentos, “no desarrollamos una actividad privada, sino una vocación pública no estatal, que pugna por otra vivencia del espacio compartido”[1]. Señalan que si la UNESCO recomienda que las áreas de Cultura deben recibir el 1% de los Presupuestos Nacionales, las expresiones comunitarias organizadas del Arte, la Cultura y la Comunicación merecen por lo menos un décimo de esos recursos, es decir, el 0,1% de los Presupuestos Nacionales. Una rápida mirada sobre el quehacer de estos grupos justifica la demanda; mientras miles de jóvenes de todos los barrios y suburbios de Latinoamérica encuentran en estas iniciativas (radios, murgas, escuelas populares de arte) un lugar de aprendizaje y expresión opuesto a las ofertas de la violencia y el narcotráfico, no existe ninguna Ley nacional en el continente que ampare y fortalezca a las “organizaciones culturales comunitarias”. Un despropósito llamativo.

Esta realidad, sin embargo, empieza a transformarse en este encuentro. En efecto, la diputada Jandira Feghali, presidenta de la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados del Brasil, se apresta a coordinar, en el marco del Congreso en La Paz, la inauguración del Parlamento Latinoamericano por la Cultura Viva Comunitaria, una institución en la que habrá legisladores de los 21 estados del continente. Invitaciones distribuidas en todos los países van haciendo prever una presencia importante de diputados regionales y nacionales, así como de funcionarios o integrantes de políticas estatales que ya están avanzando en programas inspirados en estos temas.

La Caravana, la Asamblea, la Comunicación Global

Una mirada sobre el mapa de las actividades ensancha aún más las expectativas. El 1er Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria arranca con una Caravana bajando desde los barrios de El Alto hasta el centro de La Paz, el día 18 de Mayo. El día 19 está dedicado a una decena de Festivales, presentaciones y talleres que se van a realizar en toda la geografía paceña y de los megadistritos aledaños, precediendo los debates y las definiciones que tomarán forma los dos días siguientes. Para el 21 de mayo por la tarde, se espera la presencia del Presidente Evo Morales, con el antecedente de una serie de reuniones que pueden llegar a dar a luz un avance muy importante en Bolivia  respecto de todas estas temáticas: el lanzamiento de una “Política Pública” de apoyo a las Culturas Vivas Comunitarias. Y, como si esto fuera poco, el día 22 el Congreso se traslada al Pueblo de Mururata, a vivir una celebración de despedida compartida con la comunidad de Creadores y el último Rey afrodescendiente vivo en Bolivia, don Julio Pinedo.

Semejantes desmesuras, además, van a ser cotidianamente relatadas y difundidas en las redes sociales por un verdadero “ejército” de blogueros, periodistas, videastas y twitteadores latinoamericanos que, desde el 17 de Mayo, en la sede de la Cinemateca Boliviana, emitirán sus comunicaciones en portugués, guaraní, castellano, mapuche, aymara y quechua.

Un debate latinoamericano

Algo empieza a moverse con más ritmo en Latinoamérica; mientras los procesos políticos de cambio desafían a los grandes aparatos disciplinadores, mientras el capitalismo global muestra cotidianamente su rostro asesino y depredador, surge con una fuerza nítida y persistente una energía que nuestros pueblos guardan en una de las acciones que mejor aprecian: la Fiesta.

La Cultura Viva Comunitaria viene a comunicar, seguramente, que hay “poder” como para cambiar el mundo. Esta allí, en la celebración de lo próximo, en esos metros que, en lugar de separarnos del otro, están allí para unirnos, en la calle, en el hogar, en la plaza. Frente a la prédica del individualismo, el extractivismo y la explotación como único camino de desarrollo en nuestra América, el 1er Congreso Latinoamericano de Cultura Viva Comunitaria es, antes que nada, una buena noticia que va ganando.




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jueves, 2 de mayo de 2013

BASTA DE DESALOJOS EN CORDOBA




 
ENCUENTRO DE ENTIDADES NO GUBERNAMENTALES PARA EL DESARROLLO adhiere a este pronunciamiento del Foro Córdoba. 
ETIS ha asumido la Secretaría de la Red.

 El Foro Córdoba de Instituciones de Promoción y Desarrollo, un espacio donde confluyen organizaciones sociales que fomentan acciones en defensa, garantía y ejercicio pleno de los Derechos Humanos, considera necesario advertir sobre la situación conflictiva generada por una nueva ofensiva del mercado inmobiliario, en absoluto desconocimiento del derecho social a la vivienda y de las necesidades de las franjas sociales más vulnerables.

Esta ofensiva de la especulación inmobiliaria, que busca generar espacios para rentables negocios de una minoría, aparece acompañada, lamentablemente, por la complicidad judicial, la brutalidad policial y el accionar de grupos parapoliciales que, amparados en la ausencia de planificación urbana, recurren a la fuerza para lograr el desalojo de los sectores más humildes, arrojándolos a la periferia de la ciudad, lejos de los circuitos de supervivencia, los establecimientos escolares y los centros de salud.

Las situaciones son múltiples, pero se puede citar, a modo de ejemplo, lo que ocurre con un grupo de familias de Los Bulevares, que levantaron sus viviendas en un terreno de propiedad municipal y ahora sufren presiones de un tercero que asegura ser poseedor del inmueble y que en un momento, incluso, logró desalojarlos. O lo que sucede en Cuesta Blanca con los integrantes de la Cooperativa Solares de Icho Cruz. Allí los vecinos fueron violentamente expulsados por la policía, varios de ellos permanecen detenidos y la justicia se mantiene ciega y sorda. En esas tierras, conviene aclararlo, los denominados “desarrollistas urbanos”  planean construir otro de sus megaemprendimientos.

En la zona rural, el correlato de los “desarrollistas urbanos” es el agro-negocio sojero, que desmonta despiadadamente y desplaza a los campesinos que, sin títulos de propiedad, habitaban y cultivaban esas tierras desde hace décadas. Una muestra de ello es lo acontecido días atrás en el Paraje Tres Esquinas, cercano a Piquillín, donde los campesinos fueron desalojados y reprimidos.

El Foro Córdoba de Instituciones de Promoción y Desarrollo se solidariza activamente con las víctimas de la acometida del capital inmobiliario y hace suya sus luchas, a la par que exige políticas públicas que regulen el mercado de tierras e inmuebles, con la certeza de que la tierra es para vivir y trabajar, no para la especulación y las ganancias de aquellos que la conciben como una simple mercancía.



Córdoba, 2 de mayo de 2013





FORO CÓRDOBA DE INSTITUCIONES DE PROMOCIÓN Y DESARROLLO

(AVE, La Minga, CECOPAL, SEAP, SEHAS, SERVIPROH, APROHCOL)



miércoles, 1 de mayo de 2013

1° DE MAYO: HOMENAJE A LOS TRABAJADORES







El reclamo de los trabajadores era claro: "ocho horas para el trabajo, ocho horas para el sueño y ocho horas para la casa". En este contexto, a partir de 1886, se produjeron varios movimientos para conseguir una jornada de trabajo de ocho horas, ya que en esa época era usual que la misma fuera de 12 y 16 horas diarias, pudiendo llegar, según la legislación norteamericana, a las 18.

El 1° de mayo se conmemora en todo el mundo el Día Internacional del Trabajo en homenaje a los llamados Mártires de Chicago, grupo de sindicalistas anarquistas que fueron ejecutados en 1886. Ese mismo año, la Noble Order of the Knights of Labor, una organización de trabajadores, logró que el sector empresarial cediese ante la presión de las huelgas por todo el país.

Entonces, el presidente de Estados Unidos, Andrew Johnson, promulgó una ley (ley Ingersoll) estableciendo ocho horas de trabajo diario. Como los empleadores se negaron a acatarla, los trabajadores de la ciudad industrial de Chicago iniciaron una huelga el 1º de mayo, que comenzó con una manifestación de más de 80.000 trabajadores liderados por Albert Pearsons.

La prensa calificaba el movimiento como "indignante e irrespetuoso", "delirio de lunáticos poco patriotas", y manifestando que era "lo mismo que pedir que se pague un salario sin cumplir ninguna hora de trabajo".

A partir de allí el conflicto se fue extendiendo a otras ciudades de Estados Unidos, entrando en paro más de 400.000 obreros en 5000 huelgas simultáneas. La magnitud del conflicto causó preocupación al gobierno y al sector empresarial, que creyeron ver en las manifestaciones y huelgas el inicio de una revolución anarquista.


Sin embargo, la fábrica Mc. Cormik de Chicago no reconoció la victoria de los trabajadores y el 1 de mayo de aquel año la policía disparó contra los manifestantes que, a las puertas de la fábrica, reivindicaban el nuevo acuerdo. Durante los siguientes días murieron más trabajadores, hasta que el día 4 una bomba estalló contra las fuerzas policiales, suceso conocido como ‘el atentado de Haymarket‘.

El 21 de junio de 1886 comenzó el juicio a 31 obreros acusados de haber sido los promotores del conflicto. Todos fueron condenados, dos de ellos a cadena perpetua, uno a 15 años de trabajos forzados y cinco a la muerte en la horca.

La culpabilidad de los condenados nunca fue probada.

En la actualidad, muchos países rememoran el Primero de Mayo como el origen del movimiento obrero moderno. Hay algunos que no lo hacen, siendo en general países de colonización británica, como Estados Unidos y Canadá, que celebran el Labor Day (Día del Trabajo) el primer lunes de septiembre; Nueva Zelanda, el cuarto lunes de octubre.



Agradecemos el aporte del Círculo "Raíces Sardas" de San Isidro.